dilluns, 15 de setembre de 2008

ZITA, LA ÚLTIMA EMPERATRIZ DE AUSTRIA-HUNGRÍA






Zita María Delle Grazie Adelgonda Micaela Raffaela Gabriella Guseppina Antonia Luisa Agnese, princesa de Borbón -Parma y , tras la muerte de Francisco José I y subida al trono de Carlos: emperatriz de Austria; reina apostólica de Hungría; reina de Bohemia, Dalmacia, Croacia, Eslavonia, Galitzia, Lodomeria e Illiria; reina de Jerusalén; archiduquesa de Austria; gran duquesa de Toscana y Cracovia; duquesa de Lorena, Salburgo, Estieria, Carintia, Carniola y Bucovina; gran princesa de Transilvania; margrave de Moravia; duquesa de la Alta y Baja Silesia, de Módena, Parma, Piacenza, Gustalla, Auschwitz, Zator, Teschen, Friuli, Ragusa y Zara; princesa de Trient y Brixen; margrave de la Alta y Baja Lusacia e Istria; condesa de Hohenems, Feldkirch, Bregenz y Sonnenberg; señora de Trieste, de Cattaro y de la Marca de Wendia; gran voyvode de Serbia y soberana del Orden del Toisón de Oro (todo ello, como consorte).

Zita vino al mundo el 09 de mayo de 1882 en Villa Pianore, en Lucca (Italia), era la hija decimoséptima del último duque de Parma, Roberto I (el cual fue depuesto en el año 1859, aún siendo un niño, a causa de la unificación italiana), y su madre era María Antonia de Portugal, segunda esposa del duque e hija del Rey Miguel de Portugal y Adelaida de Löwestein-Werthein-Rosenburg, con lo cual estaba emparentada con las casas reales de España, Francia y Portugal.
La infancia de Zita transcurrió entre Villa Pianore y el castillo familiar de Schwarzan (Austria). Cuando contaba 10 años, fue enviada a un internado en Zanberg (en la Alta Baviera), pero a la muerte de su padre su abuela materna la envía, junto a su hermana Francisca, a un convento en la isla de Wight para que complete su educación.

Una joven Zita









Zita, extremo izquierdo, con sus padres y 17 hermanos en 1906


Conoce al archiduque Carlos, el cual se encontraba en Brandeis en el Elba, junto a su regimiento de Dragones, en el año 1909, y entre los dos nace una íntima amistad. Carlos estaba presionado por la corte imperial para que contrajera matrimonio, ya que su tío Francisco Fernando, que era el heredero al trono, casó en matrimonio morganático, con lo cual sus hijos fueron excluidos del trono. Zita, la cual contaba con un linaje real, era una princesa adecuada y la amistad se transformó en amor. En el año 1910 ese sentimiento se hizo aún más profundo y el archiduque viajó hasta Villa Pianore a pedir la mano de Zita. El 13 de junio de 1911 se anunció el compromiso matrimonial en la corte austríaca. El 21 de octubre de ese mismo año, en el castillo de Schwarzau, se celebro el enlace con el visto bueno del emperador Francisco José I, el cual estaba profundamente satisfecho por un matrimonio tan adecuado y por una consorte con un linaje excepcional. El primer hijo de la pareja, Otto, vino al mundo el 12 de noviembre de 1912. La pareja tuvo aún siete hijos más durante la década siguiente.

- - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -Carlos y Zita el día de su boda
El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando y su esposa Sophie, herederos al trono, son asesinados en Sarajevo por un nacionalista serbo-bosnio. Tras el magnicidio, Carlos y Zita se convierten en los herederos al viejo trono de los Habsburgo. El asesinato de Francisco Fernando fue el detonante que desencadenó la Primera Guerra Mundial, y durante la contienda Carlos fue ascendido a General y destinado en el Tirol.
La guerra fue especialmente dura para Zita, ya que sus propios hermanos lucharon en frentes opuestos (unos junto a Austria y otros junto a Bélgica), también el país que la vio nacer, Italia, declaró la guerra a Austria-Hungría en 1915. En la corte alemana, a causa de las declaraciones del embajador alemán en Viena, conde Otto Wedel, se recordaba que la emperatriz descendía de una Casa Real italiana.
Durante la Guerra, Zita y sus hijos se instalaron en el palacio de Schönbrunn junto al emperador Francisco José, el cual murió el 21 de noviembre de 1916 a los 86 años de edad. A consecuencia de ello, ascendieron al trono Carlos y Zita como nuevos emperadores de Austria, y fueron coronados reyes de Hungría en Budapest el 30 de diciembre de 1916.

Coronación en Budapest de Carlos y Zita, junto a su hijo Otto
En el transcurso de la I Guerra Mundial, Zita mostró de nuevo su carácter firme y enérgico, y no dudo un instante en acompañar a su marido por las distintas provincias del imperio y acudir al frente, sin olvidar sus obras benéficas y sus visitas a los hospitales de heridos de la guerra.
En los postreros años de la guerra, Zita fue la principal impulsora de un plan de Austria-Hungría para la firma de una paz por separado con Francia, contando con la ayuda de su hermano, el príncipe Sixto, que sirvió en el ejercito belga. Pero toda esta diplomacia, denominada "diplomacia dinástica", fracasó debido a la negativa alemana a dicha paz, ya que incluía la devolución de Alsacia y Lorena a Francia.
El final de la guerra fue un duro golpe a la familia imperial, ya que con el derrumbe de las potencias centrales, empezó a desmoronarse la unidad de Austria-Hungría. En septiembre de 1918, Zita declaró : "Es urgente iniciar conversaciones de paz con las potencias occidentales, mientras todavía exista algo sobre lo cual hablar...". El 16 de octubre de 1918 Carlos intenta reestructurar federalmente el imperio, para que cada nacionalidad pueda tener su propio estado; en lugar de ello, cada nación se separó del imperio y con ello empezó la efectiva disolución de la monarquía dual.
Los ministros austríacos, tras fracasar el plan anterior, presentan al emperador un manifiesto para que lo firme, en el cual se le pide su renuncia como jefe del Estado y pueda iniciarse la creación de un nuevo estado alemán-austríaco (en los antiguos territorios de la Cisleithania). Carlos y Zita interpretan que se les esta exigiendo la abdicación, a lo que Zita contesta: "un soberano nunca debe abdicar, se le puede deponer... a la fuerza; pero abdicar -nunca, nunca, nunca !!!-. Prefiero caer aquí mismo y al lado del emperador, entonces aún quedará Otto e incluso, si todos los que estamos aquí somos asesinados, todavía quedarán otros Habsburgo..."
Finalmente Carlos da su consentimiento a la publicación del manifiesto y renuncia a la jefatura del Estado sin abdicar, y junto a Zita y su cortejo marchan a Eckarstsau, cerca de la frontera con Hungría y Eslovaquía. La república alemano-austríaca es proclamada al día siguiente.



Carlos y Zita en el funeral del emperador Francisco José

Con la ayuda del rey Jorge V del Reino Unido, se pone a disposición de Carlos y Zita un tren que ha de llevarlos, con la suficiente dignidad, al exilio en Suiza sin tener que abdicar (24 de marzo de 1919). Se instalan en el castillo de Wartegg, en Rorschach, una propiedad de la familia Borbón-Parma, pero las autoridades suizas les obligan a trasladarse hacía la parte occidental del país para alejarlos de la frontera con Austria y evitar posibles conflictos diplomáticos. Finalmente se instalan en Villa Pranoins cerca del lago Leman.
En el año 1920 Miklos Horthy es elegido regente de Hungría, ya que Carlos y Zita son aún reyes de Hungría. En el año 1921 y en dos ocasiones, Carlos intentará recuperar el trono húngaro (marzo y octubre), contando siempre con el apoyo incondicional de Zita. Pero debido a la reticencia del regente, a las cláusulas del Tratado del Trianon y a la presión de Checoslovaquia y Yugoslavia no se logra el objetivo, y deben abandonar Hungría y emprender un nuevo exilio que los llevará a Madeira (Portugal). El 19 de noviembre de 1921 llegan a Funchal y en febrero de 1922 se unirán a ellos sus hijos.

Carlos, Zita y su familia en su exilio en SuizaEn su exilio en Funchal, el emperador Carlos enferma de bronquitis, la cual desemboca en una neumonía que le causa la muerte el uno de abril de 1922. Sus últimas palabras, en el lecho de muerte, fueron para Zita: "Te quiero mucho" le dijo antes de expirar.


Carlos y Zita paseando por Funchal poco antes de la muerte del emperador

Debido a la mediación del rey de España, Alfonso XIII, con el gobierno británico, se permite a Zita y a sus hijos abandonar Madeira e instalarse en España tras la muerte de Carlos. En un primer momento se instalan en el palacio de el Pardo (Madrid), para fijar su residencia de forma definitiva en el palacio Uribarra en Lekeitio, donde permanecerán durante casi siete años.
En septiembre de 1929 se trasladan a Steenukherzeel en Bélgica (cerca de Bruselas), donde Zita cuenta con familia. Durante el tiempo que permanecen en esta residencia, Zita intentará la restauración monárquica en Austria (en la persona de su hijo Otto), e incluso llega a existir una posibilidad que se ve truncada por la unión de Austria con la Alemania nazi.
Durante la II Guerra Mundial y tras la invasión de Bélgica por parte de Alemania, Zita y su familia deben huir hasta la frontera española. Luego llegan a Portugal, donde Zita consigue que el gobierno de los Estados Unidos le proporciones visados a ella, sus hijos y su séquito. Llegan a Nueva York el 27 de julio de 1946. Finalmente decide trasladarse a Quebec (Canadá). Desde el incio de la Guerra, Zita deberá afrontar penurias económicas al dejar de recibir las rentas de sus posesiones europeas. Tras la guerra, Zita vuelve a demostrar su vigoroso carácter e inicia un recorrido por Estados Unidos y Canadá durante dos años, en los cuales consigue fondos para las devastadas Austria y Hungría.
En 1952 regresa a Europa y se instala en el Gran Ducado de Luxemburgo. Durante este periodo (y compaginando el cuidado a su anciana madre), se dedica a participar en la canonización de su marido como "emperador de la Paz", y finalmente es declarado beato el 3 de octubre de 2004.
En el año 1982, gracias a la mediación del rey Juan Carlos I de España, Austria levanta de forma total las restricciones de entrada al país de los Habsburgo, y Zita puede volver a pisar suelo austríaco tras seis décadas de ausencia.

Zita en el año 1985


El 14 de marzo de 1989, a la edad de 96 años, fallece Zita. Su funeral, costeado por los Habsburgo, se celebra en Viena el 1 de abril de ese mismo año siguiendo la tradición de la casa imperial y real, y es enterrada en la cripta de los capuchinos, panteón de los Habsburgo. A petición suya, su corazón se depositó en una urna y fue depositado en el monasterio de Muni (Suiza), al lado del de su esposo, para "seguir siendo el uno para el otro eternamente" según palabras de la propia emperatriz.

Mausoleo de la emperatriz y reina Zita